¿Qué hacer si mi hijo tartamudea?

Escrito por Isabel.

Demóstenes a pesar de ser tartamudo y tener una voz aguda y molesta, pasó a la historia como el orador más brillante y elocuente de la tribuna y foro ateniense. Sus defectos de habla no fueron un impedimento pues se dedicó a combatirlos con rigor y esfuerzo. A diario, iba a gritarle al sol a la orilla del mar para que su voz sonara más fuerte que las olas y en ocasiones llenaba su boca de guijarros para mejorar su dicción.

La Disfémia o tartamudez, es una alteración de la fluidez normal del habla que dificulta la comunicación, su inicio está entre los dos y cinco años siendo más común en niños que en niñas. Durante el habla se manifiesta en repetición de sílabas o palabras, muecas, tics, encogimiento de hombros, vergüenza, ansiedad, aislamiento, sentimientos de frustración... A todos estos síntomas hay que añadir la preocupación, ansiedad y angustia de los padres que en ocasiones provocará su aumento y fijación.

Además de saber cómo actuar frente a este trastorno, es importante tener en cuenta que existe un periodo de disfémia fisiológica en torno a los tres años y medio, edad en la que algunos niños tartamudean, pero los síntomas suelen ser pasajeros si afrontamos la situación de forma adecuada. Los padres , hermanos , familia y el entorno más cercano del niño son pieza clave; su actitud ,comprensión, serenidad , paciencia y grandes dosis de higiene emocional ayudará a la superación del trastorno.

  • No ser impacientes. Darle todo el tiempo que necesite para hablar y expresarse manteniendo nuestro interés por lo que cuenta, sin interrumpirle, sin apremiarle y evitando completar sus frases y palabras.
  • Desdramatizar la situación sin dejar de ocuparnos de ella. Si el niño es consciente de su tartamudez habrá que darle seguridad y transmitirle mensajes tranquilizadores pues es algo que se puede mejorar y superar.
  • Evitar las correcciones y consejos en el momento en que se produce el tartamudeo y la falta de fluidez; “Habla más despacio”, “Relájate y respira”, “Repítelo”, “Así no te entiendo”...Lo mejor será mantener la calma, escuchar y dejar que termine sin mostrar preocupación ni desaprobación, de esta forma ganará en seguridad y confianza.
  • Ser buenos modelos de habla a imitar; hablar despacio, empleando frases cortas y sencillas, haciendo pausas, con adecuada articulación y manteniendo el contacto ocular.
  • Procurar dedicar un tiempo diario, 10 o 15 minutos, para hablar con el niño, sin prisas y con el objetivo de que sea un momento agradable en el que se transmita al niño que se disfruta hablando con él sin sentirse a prueba.
  • Jugar con ellos a karaokes, canciones, trabalenguas, adivinanzas...ayudará a mejorar su fluidez verbal.
  • Controlar y cortar los comentarios y burlas de hermanos, compañeros...
  • Evitar presionarle para que hable en situaciones o momentos en que no quiera hacerlo; ante adultos desconocidos, en tiendas, en el ascensor...
  • Hablar con su profesor/a para intercambiar información referida a cómo se manifiesta el trastorno en el ámbito doméstico y escolar: cómo es la relación con los compañeros, su conducta en el aula, grado de comunicación o inhibición social etc. Solicitando orientación y pautas concretas de actuación.
  • Buscar ayuda especializada si el trastorno persiste una vez cumplidos los cuatro o cinco años, más aún si hay tics faciales o corporales, muecas o familiares adultos con tartamudez.

Hasta pronto.

happiness

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